SOBRE MI

Déjame contarte más sobre mi, mi familia y mi vida.

Mi infancia

Nací en Santiago, el segundo hijo de una familia de cinco hermanos. Siendo muy pequeño nos fuimos a vivir a Viña del Mar, por el trabajo de mi padre, estuvimos cuatro años allá, fue un tiempo bueno, con algunas dificultades económicas, pero como familia salimos adelante y tuvimos la dicha de acercarnos a Dios.

A temprana edad me diagnosticaron un astigmatismo severo que me obligó a usar lentes toda mi infancia, el sentido de la vista lo compensaba con mi “gran capacidad auditiva”. Ambas características físicas fueron fundamentales en la construcción de mi carácter, hoy resistente a todo tipo de bullying (concepto que no existía en los 90’s).

Junto a mi familia seguimos recorriendo Chile y luego de un corto paso por la ciudad de Talca (un año y medio), llegamos definitivamente a asentarnos a la “fría y lluviosa” ciudad de Temuco, se entiende que veníamos del norte. Poco a poco esta ciudad nos fue albergando con la calidez de su gente, nuevas costumbres y palabras que rápidamente pasaron a ser parte nuestra.

Mi infancia fui descubriendo algunos talentos, como la facilidad por la música y el buen oído, la buena mano para el dibujo y las habilidades motrices, este último es al que le saque más partido durante la siguiente etapa de mi vida.

Mi juventud

La época de enseñanza media fue una búsqueda constante de experiencias significativas, fue un tiempo de muchos deportes, energía y ganas de vivirlo todo brotaban por cada poro de mi piel. Tomaba mi bicicleta y recorría libremente las calles de Temuco, entre casas de mis amigos y lugares de encuentro, así fui construyendo mis redes sociales de forma presencial. Mis mejores amistades se forjaron en esas visitas y rincones de la ciudad.

Trabajos esporádicos y en lo que fuera, marcaron este tiempo, aunque pasamos un breve tiempo económicamente bien como familia, algunas confianzas mal entregadas nos enseñaron a diferenciar entre la amistad y los negocios, muy duramente lo aprendimos. Esto caló muy profundo en mi familia, dejando heridas que nunca lograron sanar del todo, pero Dios nunca nos soltó la mano.

En este tiempo, me acerqué mucho a Dios y los grupos de jóvenes de la iglesia Dinamarca, viví experiencias maravillosas en encuentros de jóvenes y campamentos de verano, por varios años fueron la una gran motivación, conocer muchas personas de distintos lugares y realidades, entender que Dios siempre está ahí, en las buenas y las no tan buenas, y poder transmitirlo a otros es una experiencia absolutamente enriquecedora y gratificante espiritualmente.

Ya con diecisiete años recién cumplidos terminaba mi enseñanza media, y de pronto llegaba como un pollito a la Universidad de la Frontera. Entre estudios, mi incansable forma de vivir la vida buscando nuevas experiencias y las sesiones sabatinas de básquetbol en “los mormones”, fue en este tiempo de juventud que la adrenalina era mi válvula de escape, fue así como, lamentablemente, un descenso por el cerro Ñielol terminó con un par de huesos rotos y con injertos metálicos en mi brazo, aunque había bajado mil veces por esa ruta, esa última vez, mi bicicleta falló.

Sin miedo por la vida, sume un deporte nuevo, que me cautivó me cuanto lo vi, ésta vez un deporte extremo, los roller, con este nuevo deporte logré descubrir otro Temuco, las escaleras y barandillas de la ciudad, ya no eran solo un elemento arquitectónico sino un lugar donde jugarse la vida por sacar el mejor truco con los amigos, que venían de los distintos sectores de Temuco y que perduran hasta hoy. Nos juntábamos, de día en la Plaza de Las Banderas, y por la noche en el Mall Mirage y salíamos a recorrer las calles, ya la lluvia no era un impedimento, sino un insumo para nuevas aventuras. En este tiempo me capacité como Monitor Deportivo en la DIGEDER, y creamos el primer club deportivo de esta disciplina, logramos adjudicar un proyecto para la construcción del primer skate park de la ciudad, que se ubicó en el Campos de Deportes Ñielol.

Como si todo lo anterior fuera poco, otra actividad sumaba en paralelo, el malabarismo, que junto a mi hermano, hicimos de una disciplina circense, una institución. Nunca sabremos cuál fue la real influencia en las siguientes generaciones, pero con todo el cariño depositado le enseñamos a muchos niños y jóvenes a jugar con clavas, golos, argollas, pelotas o el implemento que sea, a quien se acercara a vernos y con ganas de aprender. En un verano, vimos que podíamos fabricar nuestros propios juguetes de malabarismo, venderlos y financiar un escape a Lican Ray, funcionó, y así lo hicimos varios años, también armamos nuestros propios espectáculos callejeros, para recolectar dinero, de noche el fuego en las clavas, golos y lanzado por la boca, lo hacía más atractivo y nos iba mejor.

Luego de tomar la decisión de dejar la UFRO, tuve la oportunidad de trabajar para un canal de televisión, canal TVA “Televisión Vida Abundante”, un canal cristiano con muy buenas personas, muy buenos equipos, pero con muy bajo presupuesto, en este tiempo aprendí muchísimo, fue la primera vez que vi un set de televisión, partí ayudando en cámara para un programa y al poco tiempo ya me hacía al otro lado de la cámara animando un programa juvenil, pasando también por la edición de los compactos de partidos de Deportes Temuco.

Aunque lleno de actividades, tomo la decisión de volver a estudiar, el Diseño Gráfico se torna la prioridad en esta nueva reinvención de mi mismo, retomando, además, el talento para dibujar que había dejado postergado.

Dada la cantidad personas y amigos que había forjado son el paso de los años, me hacen una oferta laboral en una recordada discoteca de la salida norte, “la Lobbo”, según su dueño, era la persona ideal para hacerme cargo de las relaciones públicas y la producción de los eventos. Teniendo claro que era un oportunidad de estudiar de día y trabajar de noche, acepté sabiendo que era un espacio donde los vicios que trae la noche no eran compatibles con mis valores cristianos, y los pondría a prueba cada semana. Nunca pensé que en ese espacio, conocería a tanta gente de buen corazón, un equipo de trabajo que funcionaba como reloj. Fue un buen trabajo, lleno de muchos buenos recuerdos, pero ese ritmo es muy sacrificado y agotador.

Tratando de reorganizar mi vida con todos las herramientas había adquirido, tomo otra difícil decisión, irme de Temuco, y continuar mis estudios en otra ciudad, es así como parto a Viña del Mar, estuve tres años estudiando y trabajando allá, pero aunque para muchos, Viña, es la ciudad más hermosa de nuestro país, para mi, es Temuco es la mejor ciudad de Chile!! En ese tiempo, mi familia ya estaba dividida entre Santiago y Valparaíso, es cuando tomo mis pocas cosas, me subo a un bus y me volví a mi querido Temuco, esta vez solo, sin un plan por delante, lo que Dios quiera, solo quería estar de vuelta en mi ciudad.

Mi adultez

Llego a Temuco nuevamente, esta vez solo, solo con las ganas y alegría de volver a mi ciudad, luego de un tiempo logro inventarme un trabajo, no tan estable pero me alcanzaba para sobrevivir y empezar a reorganizar, en parte, mi vida con el único objetivo de mantenerme en mi Temuco.

Este tiempo fue de reconocerme y vencer algunos miedos que arrastraba desde pequeño, y de pronto y de una forma muy especial, es que comencé a ser padre, mi primer hijo, siempre fue un niño genial y me dió la motivación de reconstruirme y terminar, por fin, mi carrera, me quedaba un semestre y la defensa, logré titularme como Diseñador Gráfico.

Ya con con algo de experiencia como diseñador, y un buen par de proyectos de diseño en el cuerpo, ingreso a trabajar a la Universidad Católica de Temuco, institución en la que me he desarrollado profesionalmente y en que actualmente estoy, ya son 12 años, en este periodo he conocido muchas personas que han dejado gratos momentos y muchísimos aprendizajes.

En este último periodo es que conozco a mi actual pareja, “mi princesa”, una gran mujer que me ha acompañado, o más bien yo a ella, y me ha soportado con mis miles de defectos. Junto a ella hemos tenido dos hijos, nuestro guerrero que hoy nos mira desde el cielo, y nuestro pequeño hijo arcoiris. Al igual que yo, también consiguió un hijo antes, y de esta forma logramos armar nuestra hermosa y divertida familia, con los tuyos, los míos y los nuestros.

Mi vejez

Aún no llego a la vejez, aunque mi espalda no diga lo mismo, por ahora, solo la miro de reojo y quiero tener una vejez digna y disfrutarla junto a mi viejita, ya con los hijos grandes, profesionales, con sus familias, nietos. Quiero permanecer en Temuco, pero quiero que Temuco me permita disfrutarlo y disfrutar a mis nietos, quiero dejarles una ciudad en la que mis hijos y nietos que puedan vivir tranquilos, y tengo claro que hoy debo luchar y esforzarme para ello, se que puedo aportar para que todos podamos tener una mejor calidad de vida.